Los datos lo dejan muy claro. El porcentaje abrumador no permite que asome duda alguna sobre esta cuestión y tampoco sobre el motivo, las relaciones, todo aquello que alimenta unas relaciones de calidad.
“Cuando alguien se va, ya se había ido” he repetido en numerosas ocasiones esta frase. Desconozco el origen, si la leí, si reintrepeté algo leído o si alguna persona me la regaló. Me sucede algo similar con la propuesta del título, tampoco lo sé.
La contundencia de la frase explica, con muy pocas palabras, el proceso de relación entre un responsable y una persona del equipo en una organización (serviría para otros escenarios vitales). ¿Qué ha estado sucediendo en el camino para que se manifieste ese resultado?
Cuando personas abandonan la organización, alguien se sorprende, alguien expresa incomprensión o incredulidad. Si parecía todo normal, si se encontraba a gusto, si incluso disfrutaba con algunos temas, si nunca se quejaba, si participaba en cuestiones de la empresa, si…
Las preguntas se perfilan con sencillez ¿qué no veía el responsable ¿qué no quería ver? ¿qué le interesaba ver? No en un momento y en un escenario concretos, si no en ese proceso emergente que es la relación y que también es el liderazgo.
Para potenciar la relación, podríamos sustituir el verbo ver por el de apreciar, en las tres primeras acepciones propuestas por el diccionario de la RAE (reconocer y estimar el mérito de alguien; sentir afecto o estima hacia alguien; percibir algo a través de los sentidos o de la mente).
Cuando un/a responsable no ve y no aprecia ¿hacia dónde enfoca? ¿a qué presta atención? ¿sobre qué criterios conforma su relación con la persona colaboradora?
Porque “las cosas” suceden a diario, a través de gestos, preguntas y silencios. Se generan en una conversación, en una decisión y en un mensaje. Se construyen desde la responsabilidad, la autonomía y los retos.
Cuando un/a responsable no ve y no aprecia ¿qué tiempo dedica a mirarse a sí mismo? ¿cuánto tiempo presta atención a esas otras personas de su alrededor?
¿Recuerdas cómo te has ido yendo de una organización? ¿Qué elementos se acumulaban y no favorecían la relación o cuáles se convirtieron en un punto de inflexión variando tu mirada hacia fuera? ¿A qué “distancia” de ti se encontraba tu jefe cuando dejaste la empresa?


