La aventura del aprendizaje
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La aventura del aprendizaje

La aventura del aprendizaje

En algún momento, cada uno/a de nosotros/as se ha visto en escenarios maravillosos, ha soñado en espacios siderales o ha recorrido territorios desconocidos. Y hemos tenido ese punto de ilusión y fantasía que nos ha proyectado “lejos”.

Y en el aprendizaje, se concentran algunos de esos ingredientes; desprende un punto de acción, aventura y mundos inhóspitos. En su esencia, el aprendizaje se nutre de la curiosidad y del deseo, de considerar situaciones, cuestiones, momentos que se presentan como inciertos, inestables y, en alguna medida, sorprendentes; y todo ello, con el reto de hallar y descubrir.

En esta aventura, cada vivencia y cada experiencia se presentan como oportunidad de abordar y profundizar en elementos desconocidos, imprecisos, a los que hay que dar forma para que cobren sentido. Y, en ese marco, los errores incrementan la comprensión de las situaciones y por tanto las capacidades. Y los aciertos van estructurando los criterios.

Y en ese recorrido de idas y vueltas, la capacidad de recuperarse de las adversidades y de los desaciertos se convierte en una habilidad, en un elemento más del camino. Así, se activa una predisposición saludable hacia la experimentación y se genera la confianza de que sobreponerse es una facultad posible y manejable.

Apuntémonos a la aventura del aprendizaje.