El aprendizaje en nuevos escenarios
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El aprendizaje en nuevos escenarios

El aprendizaje en nuevos escenarios

El aprendizaje tiene un componente relacional muy importante, ya que su puesta en valor está “fuera de la persona”, en la medida que es compartido con otros y “es de-mostrado” en una situación específica. Y en este sentido, se puede decir que el aprendizaje es una experiencia.

Y como experiencia, es dinámica, obvio. Y en ese movimiento, orientado, estructurado y focalizado hacia el aprendizaje, el conocimiento (en el sentido más extenso del concepto y con todos sus saberes) se “altera”.

Por ello, el reto se centraría en convertir cada experiencia en un aprendizaje; adecuando por idoneidad y efectividad, los escenarios de las experiencia a los procesos de aprendizaje y así alcanzar los resultados previstos.

Y en esto, nos encontramos con dos tipos de escenarios extraordinarios: el día a día y la “tecnología”.

Las situaciones cotidianas (muchas de ellas), con enfoque de proceso de aprendizaje, poseen una fuerza impresionante para “alterar el conocimiento” de las personas, y “no hay que hacer nada”, salvo darle la forma que lo permita. De esta manera, transformamos cada momento (o alguno de ellos) en oportunidades.

La “tecnología”, a través de la gamificación, de los juegos serios, de las simulaciones, ofrece unos escenarios facilitadores, de amplio alcance y de una extensión tremenda, que focalizados hacia objetivos de aprendizaje (y sus resultados derivados) generan una modulación de conocimientos que abre tantas oportunidades como las situaciones cotidianas.

Así, a partir de los niveles de experiencia, que se pueden proponer y facilitar a las personas en las organizaciones, se pueden articular y dar forma a los procesos de aprendizaje y dar vida a nuevos escenarios más adecuados a los conocimientos que las personas necesitan.